Escala de crucero en La Spezia: cómo aprovechar el día para visitar Cinque Terre, Pisa, Florencia… o descubrir una de las ciudades más agradables de Liguria

Vista de La Spezia desde el tender que te lleva del crucero al puerto de la ciudad Liguria.

Hacer escala de crucero en La Spezia es sin duda una de las experiencias con más opciones del Mediterráneo. Su enclave estratégico permite al crucerista elegir entre visitar la Toscana, descubrir la costa de Liguria y las Cinque Terre o simplemete disfrutar de un paseo por la ciudad del extremo oriental de la costa Liguria ubicada en el Golfo de los Poetas.

Generalmente, la escala en La Spezia suele hacerse en tenders, pequeñas embarcaciones que transportan a los cruceristas desde el barco hasta el puerto, lo que convierte la llegada a la ciudad en una experiencia más fascinante, menos invasiva y más lenta, para disfrutar de la verdadera vivencia de descubrir el mundo navegando.

La Spezia, 2 de julio de 2026.– Situada en el extremo oriental de Liguria, justo en la frontera con la Toscana, La Spezia ocupa una posición estratégica en el Golfo de los Poetas, uno de los rincones más bellos del Mediterráneo. Su ubicación la convierte en una excelente base para visitar Cinque Terre, Porto Venere, Pisa, Florencia o Lerici, gracias a sus excelentes conexiones ferroviarias y marítimas.

A diferencia de los pequeños pueblos de Cinque Terre, La Spezia ofrece amplias avenidas, plazas, jardines y un animado ambiente urbano que invita a pasear sin prisas.

Uno de los lugares más agradables es el Paseggiata Costantino Morin, un paseo marítimo bordeado de palmeras desde el que se contemplan el puerto deportivo de Porto Mirabello, el Golfo de La Spezia y las montañas de los Alpes Apuanos al fondo. Muy cerca se encuentra el elegante Ponte Thaon di Revel, un moderno puente peatonal blanco que se ha convertido en uno de los símbolos contemporáneos de la ciudad.

El casco histórico gira en torno a Via del Prione, una calle peatonal repleta de cafeterías, heladerías, restaurantes y pequeñas tiendas donde es fácil detenerse a tomar un espresso o probar una focaccia recién horneada. Muy cerca se encuentra la Piazza Cavour, conocida por albergar uno de los mercados más auténticos de la ciudad, donde los habitantes de La Spezia compran frutas, verduras, quesos, embutidos y pescado fresco cada mañana. Es un mercado exterior, con puestos muy cuidados y con una auténtica vida local. ¡Sin duda uno de los imprescindibles para comprarte unos trocitos que queso y disfrutarlo paseando por la ciudad o una reluciente y refrescante fruta!

Aunque hoy es un importante puerto comercial y militar, La Spezia fue durante siglos un pequeño pueblo marinero. Su transformación comenzó en el siglo XIX. Napoleón Bonaparte consideraba el Golfo de La Spezia «el más bonito del universo». En 1808, el emperador declaró la ciudad puerto militar y proyectó una gran base naval con capacidad para construir varios buques de guerra a la vez, aunque el proyecto no se materializó en su época. Años después, el conde Camillo Benso di Cavour retomó la visión napoleónica para trasladar allí el arsenal de la Armada del Reino de Cerdeña (1853). Esto transformó a La Spezia, que pasó de ser un pequeño pueblo costero de unos 3.000 habitantes a convertirse en la principal base militar de Italia junto con Génova.

Entre sus principales monumentos destaca el Castillo de San Giorgio, una fortaleza medieval construida en el siglo XIII que domina la ciudad desde lo alto de una colina. En su interior alberga el Museo Arqueológico, donde se exponen piezas que abarcan desde la Edad del Bronce hasta la época romana.

Los amantes del arte también encontrarán una visita imprescindible en el Museo Amedeo Lia, instalado en un antiguo convento del siglo XVII y considerado uno de los museos más importantes de Liguria. Su colección reúne obras de artistas como Tintoretto, Tiziano o Pietro Lorenzetti, además de valiosas esculturas, miniaturas e iluminaciones medievales.

Otro de los grandes atractivos de La Spezia es su estrecha relación con el mar. El Museo Naval Técnico es uno de los museos marítimos más importantes de Italia y permite descubrir la historia de la navegación italiana, la evolución de la construcción naval y la importancia estratégica del Arsenal Militar.

Desde el puerto parten durante gran parte del año embarcaciones hacia Porto Venere, Palmaria y los cinco pueblos de Cinque Terre, ofreciendo una forma diferente y muy recomendable de descubrir esta espectacular costa desde el mar.

Es fácil caer en la tentación de pensar que La Spezia es únicamente el punto de partida para descubrir Cinque Terre. Sin embargo, basta con alejarse unos minutos del puerto para descubrir una ciudad elegante y luminosa

El centro histórico puede recorrerse cómodamente a pie.

Si solo dispones de una hora libre tras tu visita a Pisa o a Cinque Terre durante la escala no vuelvas al barco antes de disfrutar de unpaseo por la Paseggiata Costantino Morin.

Este amplio paseo marítimo, bordeado de palmeras y jardines, discurre junto al puerto deportivo de Porto Mirabello, desde donde se obtienen magníficas vistas del Golfo de los Poetas y de los Alpes Apuanos.

Es uno de esos lugares donde merece la pena sentarse unos minutos en una terraza, tomar un café o un aperitivo y contemplar el ir y venir de los veleros antes de regresar al barco.

¿Cómo visitar las Cinque Terre durante la escala en La Spezia?

Desde aquí parten trenes cada pocos minutos hacia los cinco pueblos de Cinque Terre, así como conexiones con Pisa, Génova, Florencia o Lucca. El tren para visitar los 5 pueblos de Cinque Terre -Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso- cuesta 29 euros, se puede comprar online en Trenitalia o bien en la propia estación de La Spezia que está a unos 20 minutos caminando desde el puerto (eso sí, es cuesta arriba).

Es importante que sepas que si tienes poco tiempo, por 8 euros puedes visitar solamente Riomaggiore, que es el pueblo más cercano. Manarola está a poco más de un kilómetro caminando desde Riomaggiore y se puede ir por una senda preciosa pero no puedes pasar si no has comprado el billete de 29 euros para visitar los 5 pueblos, es decir, la senda es de pago. Puedes pagar allí mismo el importe pero no puedes caminar si no pagas.

También salen ferris hacia Portovenere, la isla Palmaria y hacia los distintos pueblos de Cinque Terre, ofreciendo una perspectiva completamente diferente de esta costa declarada Patrimonio de la Humanidad.

¿Qué hay que ver en las Cinque Terre? ¿Por qué son tan cautivadoras estas tierras?

Vista desde el alto de Riomaggiore, el primero de los pueblos de las Cinque Terre

Este pequeño territorio montañoso asentado sobre el mar, que la UNESCO ha incluido entre los paisajes más bellos del mundo fue declarado en 1997 Patrimonio Mundial de la Humanidad, es uno de los paisajes más reconocidos de Italia. Sus pueblos encaramados en las montañas, sus viñedos, sus acantilados y su pintoresca colorimetría son solo el escaparate de un fuerte arraigo cultural y de un auténtico modo de vida.

Portovenere, Cinque Terre y las islas (Palmaria, Tino y Tinetto), en 1997, fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como sitio n.º 826 por tres criterios.

El primero es que La Riviera de Levante, comprendida entre las Cinque Terre y Porto Venere, es un sitio cultural de excepcional valor que testimonia el modo de vida tradicional y la relación milenaria de la comunidad con su entorno, transformando de manera continua la vida cotidiana.

El segundo es que la región de la costa ligur que se extiende desde las Cinque Terre hasta Porto Venere es un extraordinario ejemplo de un paisaje cultural que ilustra de forma representativa la interacción armoniosa entre el hombre y el paisaje para producirlo y modelarlo.

Esta costa abarca 26 km desde Levanto a la Isla de Tinetto. A lo largo de toda ella se han superado las desventajas de un territorio abrupto e irregular, revolucionándolo sin alterar la disposición de los asentamientos y sin introducir elementos de la modernidad.

Y el tercer criterio es que el conjunto de Porto Venere, las Cinque Terre y las islas (Palmaria, Tino y Tinetto) constituye un excepcional paisaje cultural creado por el esfuerzo conjunto del hombre y la naturaleza a lo largo de un milenio y representa la interacción entre el hombre y la tierra, que ha determinado un paisaje de excepcional calidad escénica.

La geología del territorio está caracterizada por la presencia de dos tipos principales de roca. La primera es la arenisca macigno, una roca sedimentaria muy compacta que constituye la parte más elevada del territorio.

La segunda está formada por calizas y margas, más antiguas y menos resistentes, que afloran principalmente en la parte oriental del sitio.

Durante millones de años, la acción del mar, del viento y de las aguas superficiales ha modelado estas rocas, dando lugar al paisaje actual, caracterizado por fuertes pendientes, acantilados, promontorios y pequeños valles.

Los cursos de agua, generalmente de escasa longitud, descienden rápidamente desde las montañas hasta el mar, excavando profundos surcos.

Las pendientes naturales del territorio hacían prácticamente imposible cualquier actividad agrícola. Por ello, desde hace más de mil años, el hombre comenzó una inmensa obra de transformación del paisaje. Se construyeron miles de terrazas sostenidas por muros de piedra seca, obtenidos utilizando exclusivamente las piedras presentes en el lugar, sin emplear mortero. Sobre estas terrazas fue posible cultivar principalmente la vid y el olivo. El resultado es uno de los paisajes agrícolas más extraordinarios del mundo.

Los muros de piedra seca alcanzan una longitud estimada de varios miles de kilómetros y representan una auténtica obra de ingeniería tradicional.

Los pueblos del sitio UNESCO se desarrollaron en lugares protegidos, normalmente en pequeños valles recorridos por torrentes o sobre promontorios fácilmente defendibles.

Las viviendas, construidas unas junto a otras para aprovechar el poco espacio disponible, presentan colores vivos que facilitaban su identificación desde el mar. Las calles son estrechas y empinadas, adaptándose constantemente a la morfología del terreno. La vida de estas comunidades estuvo durante siglos ligada al mar y a la agricultura. La pesca, la viticultura y el cultivo del olivo constituyeron durante mucho tiempo la principal fuente de sustento de la población.

El mar

El mar ha representado siempre una fuente fundamental de recursos para las poblaciones de este territorio. La pesca constituyó durante siglos una actividad esencial y aún hoy mantiene un importante valor económico y cultural.

Las aguas del Área Marina Protegida de Cinque Terre albergan una extraordinaria biodiversidad, gracias a la presencia de fondos rocosos, praderas de Posidonia oceánica y numerosas especies animales y vegetales. La protección del medio marino contribuye a conservar este delicado equilibrio natural.


La vid

La viticultura constituye uno de los elementos más característicos del paisaje de las Cinque Terre. Los viñedos ocupan las terrazas construidas a lo largo de los siglos y requieren un trabajo manual constante debido a la fuerte pendiente del terreno.

La producción vitivinícola ha dado origen a vinos de gran calidad, entre ellos el Cinque Terre DOC y el Sciacchetrà, vino dulce obtenido mediante el secado de las uvas. El cultivo de la vid ha contribuido de manera decisiva a modelar el paisaje que hoy admiramos.


El olivo

Junto a la vid, el olivo representa otro cultivo tradicional de este territorio. Los olivares ocupan las zonas más favorables y forman parte del paisaje agrícola histórico. El aceite producido se caracteriza por su elevada calidad y constituye uno de los productos más representativos de la gastronomía local. La conservación de los olivares, al igual que la de los viñedos, desempeña un papel fundamental en la protección del paisaje y en la prevención de la erosión del suelo.

La biodiversidad

La variedad de ambientes presentes en este territorio favorece una extraordinaria riqueza de especies animales y vegetales. Desde los ambientes costeros hasta las zonas boscosas del interior, el paisaje alberga numerosas especies de interés naturalista. Los muros de piedra seca, además de sostener las terrazas agrícolas, constituyen un importante hábitat para numerosas especies de pequeños animales y plantas. La conservación de este patrimonio natural depende también del mantenimiento de las actividades agrícolas tradicionales.


El trabajo del hombre

El paisaje que hoy admiramos no es un paisaje natural, sino el resultado del trabajo constante del hombre durante más de mil años. Generaciones enteras han construido terrazas, levantado muros de piedra seca, abierto senderos y cultivado la tierra, adaptándose continuamente a las características del territorio. El abandono de estas actividades tradicionales provoca el deterioro progresivo del paisaje y aumenta el riesgo de desprendimientos y deslizamientos de tierra.


Las terrazas están formadas por muros de piedra seca, mantenidos unidos por una sabia geometría que les permite resistir el peso del terreno situado encima y drenar el agua de lluvia, que no los hace «estallar» durante los aguaceros. La conservación de los muros de piedra seca y de las demás obras del territorio se enseña constantemente a las nuevas generaciones, creando una cultura que valora el territorio como fuente de riqueza que debe preservarse para las generaciones futuras.

La difícil relación con un territorio áspero y hostil, frecuentemente afectado por fenómenos meteorológicos cada vez más violentos, obliga a la comunidad a cooperar y dialogar. La participación en la vida pública es una característica de los habitantes de estas tierras, conocidos por ser trabajadores incansables. Se dice que los siglos de pobreza les han hecho comprender el valor de las cosas, hasta el punto de dar origen al estereotipo del «ligur tacaño».

En el sitio UNESCO viven menos de 8.000 personas: alrededor de 3.500 en Porto Venere y menos de 4.000 en los cinco pueblos principales.

Estos están unidos por una historia, unas tradiciones y unos intereses comunes, pero tienden a diferenciarse entre sí, sobre todo por el idioma.

Los dialectos de las Cinque Terre presentan una mayor influencia genovesa que los del Golfo de La Spezia, que derivan del emiliano y, en parte, del toscano.

Muchas palabras, debido a acontecimientos históricos, tienen origen francés.

ItalianoDialecto spezzinoFrancés
MejillonesMuscoliMoules
HijoFanteEnfant
TrabajarTravagiàeTravailler
AlcachofaArticioccoArtichaut

La zona es rica en testimonios históricos y arquitectónicos, tan numerosos que resulta imposible mencionarlos todos y solo podemos citarlos brevemente:

  • la Villa Romana de Varignano, en Le Grazie;
  • el área arqueológica de la isla de Tino;
  • los numerosos restos de embarcaciones de época romana y posteriores que siguen apareciendo;
  • además de los fuertes que defendían el Golfo de La Spezia.

La iglesia de San Pedro, en Porto Venere

Es probablemente el edificio más conocido de la zona. Construida con piedra local en el siglo XIII sobre una iglesia paleocristiana que había sustituido a un templo pagano dedicado a Venus, se alza en una posición escarpada que protege los valores de quienes viven junto a ella frente a quienes llegan desde el mar.

Su valentía no le trajo buena suerte: fue destruida por los cañones de la flota de Carlos VIII de Valois en el siglo XV; posteriormente fue utilizada como alojamiento por las tropas napoleónicas y fue reconstruida en el siglo pasado, cuando ya corría el riesgo de desaparecer.

Arquitecturas históricas

La zona es rica en pequeñas arquitecturas religiosas, iglesias, capillas y conventos que, en conjunto, caracterizan el territorio, también gracias a los numerosos senderos construidos para llegar hasta ellos.

Pero también la arquitectura histórica, industrial y militar caracteriza el paisaje. La Spezia nace alrededor del año mil, cuando Luni, saqueada primero por las poblaciones vecinas y después por los sarracenos, fue abandonada por la escasa población restante, que encontró refugio en Ospizio, sobre las colinas situadas al fondo del golfo cercano.

Aquí el pueblo creció sin llegar a adquirir una importancia especial hasta que Napoleón intuyó su vocación militar e inició la construcción del Arsenal, comenzando por la carretera que conducía a Porto Venere.


Napoleón terminó sus días en Santa Elena y La Spezia, para convertirse en un puerto importante, tuvo que esperar a la Unificación de Italia. A petición de Cavour se construyó el Arsenal y un sistema defensivo que protegía la ciudad de cualquier ataque procedente del mar mediante posiciones de tiro, murallas, fortalezas y carreteras que las comunicaban, además del largo dique que protege el golfo de los temporales.

En la cima de la isla Palmaria, durante la Edad Media, se construyeron puestos de vigilancia contra los piratas berberiscos, convertidos posteriormente en baterías de artillería. Más abajo se encuentran el Fuerte Cavour, construido y modificado continuamente durante el siglo XIX, y el Fuerte Umberto, una joya de la tecnología de finales de ese mismo siglo, armado con dos formidables cañones Krupp de 14 metros de longitud y 121 toneladas de peso, protegidos por una cúpula de hierro fundido de 1.300 toneladas.

Las iglesias

El territorio del sitio UNESCO conserva numerosas iglesias de gran valor histórico y artístico. Además de la iglesia de San Pedro, en Porto Venere, destacan la iglesia de San Lorenzo y los numerosos edificios religiosos presentes en los pueblos de las Cinque Terre.

Las iglesias, además de su función religiosa, representaron durante siglos importantes puntos de referencia para las comunidades locales y para los navegantes. Muchas de ellas fueron construidas en posiciones elevadas o dominantes sobre el mar, convirtiéndose en elementos característicos del paisaje.

La naturaleza

El territorio del sitio UNESCO comprende una extraordinaria variedad de ambientes naturales. Los acantilados que se asoman al mar alternan con bosques mediterráneos, pinares, zonas de matorral, cultivos en terrazas y pequeños valles atravesados por cursos de agua.

Esta diversidad de hábitats favorece la presencia de una flora y una fauna de gran interés. La conservación de estos ambientes constituye uno de los principales objetivos de las instituciones encargadas de proteger este patrimonio.

Las islas

Las islas de Palmaria, Tino y Tinetto, situadas frente a Porto Venere, forman parte integrante del sitio declarado Patrimonio Mundial. Cada una posee características naturales e históricas propias.

Palmaria es la mayor de las tres y la única habitada de forma permanente en determinados periodos del año. Tino conserva importantes restos de construcciones religiosas y militares, mientras que Tinetto representa el núcleo más antiguo del conjunto, con vestigios de un antiguo asentamiento monástico. Las tres islas desempeñan un importante papel en la conservación del paisaje y de la biodiversidad del golfo.

Palmaria

La isla Palmaria constituye la isla más extensa de Liguria. Presenta una notable variedad de ambientes naturales, con acantilados, pequeñas playas, cuevas, zonas boscosas y antiguos cultivos. Durante siglos ha desempeñado un papel estratégico para la defensa del Golfo de La Spezia, motivo por el cual conserva numerosas construcciones militares.

Actualmente representa uno de los lugares más apreciados por los visitantes, tanto por su valor paisajístico como por la riqueza de su patrimonio natural e histórico.

Tino

La isla de Tino está situada frente a Porto Venere y desde hace siglos constituye un importante punto de referencia para los navegantes.

En ella se encuentran los restos del antiguo monasterio dedicado a San Venerio, patrón del Golfo de La Spezia. Según la tradición, el santo vivió como ermitaño en la isla y encendía una hoguera durante la noche para orientar a las embarcaciones que navegaban por estas aguas.

Posteriormente se construyeron importantes fortificaciones militares que aún hoy caracterizan el paisaje de la isla. El acceso está normalmente restringido por tratarse de una zona militar, aunque en determinadas ocasiones del año puede visitarse.

Tinetto

La isla de Tinetto es la más pequeña del archipiélago. A pesar de sus reducidas dimensiones, posee un extraordinario valor histórico y arqueológico. En ella se conservan los restos de uno de los primeros asentamientos monásticos de la zona, que posteriormente fue abandonado debido a las continuas incursiones de los piratas. Hoy constituye un importante refugio para numerosas especies animales y vegetales y forma parte integrante del patrimonio natural protegido.

El Área Marina Protegida

El Área Marina Protegida de las Cinque Terre fue creada con el objetivo de conservar el extraordinario patrimonio natural del litoral.

Comprende fondos marinos de gran valor ecológico, caracterizados por la presencia de praderas de Posidonia oceánica, comunidades coralígenas y numerosas especies de peces, moluscos y otros organismos marinos. La protección de estos ambientes permite preservar la biodiversidad y favorecer el desarrollo de actividades sostenibles compatibles con la conservación del ecosistema.

La gestión del sitio UNESCO

La inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial no representa un punto de llegada, sino el inicio de un compromiso constante para la conservación y valorización del territorio.

Las administraciones públicas, los organismos responsables, las asociaciones y los ciudadanos colaboran para proteger este patrimonio mediante acciones de conservación, investigación, educación y promoción.

El objetivo es transmitir a las generaciones futuras un territorio que conserve intactos sus valores culturales, históricos, paisajísticos y naturales.

El paisaje de Porto Venere, Cinque Terre y las islas constituye el resultado de un delicado equilibrio entre el hombre y la naturaleza. La conservación de este equilibrio requiere el compromiso de todos.

Respetar el medio ambiente, recorrer los senderos con responsabilidad, proteger la biodiversidad y apoyar las actividades tradicionales contribuye a mantener vivo este patrimonio excepcional. Cada visitante puede participar activamente en la protección de este territorio mediante pequeños gestos cotidianos.

Dado que este es un blog para cruceristas y sobre cruceros y La Spezia es un puerto que registró solo en 2025 un total de 344 atraques de barcos de crucero, conviene recordar la importancia de ser un crucerista responsable. Más aún cuando se hace escala en un territorio tan valioso para todos. Aquí tenéis el link a la Guía del Crucerista Responsable que hemos preparado y que conviene no olvidar cuando os vayáis de viaje.

De todos depende que podamos seguir disfrutando de territorios tan maravillosos como La Spezia y Cinque Terre.

Si quieres descubrir La Spezia y Cinque Terre navegando en crucero, nosotros disponemos de muchas opciones para que puedas elegir la que más se ajuste a tus planes y necesidades.


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